Sé lo que somos, sé lo que fuimos y sé lo que yo quiero que seamos, sé lo que tú quieres, sabemos lo que queremos. Sabemos que somos dos personas totalmente distintas pero que se asemejan en una cosa ¿sabes cuál es? el amor. Sí, el amor este de cuentos fantasiosos que te dicen que tu príncipe azul llegará y te dará un beso y sabrás que es él, tú príncipe, ¡tú príncipe encantado de cuentos ingenuos!, dichosos cuentos fantasiosos para niñas con mentalidad de vuelo en una nube. ¿Lo malo? que yo he volado en esa nube, en esa nube que te eleva y te hace sentirte como siempre quisiste: afortunada, encantada, maravillada...ENAMORADA. Y creo que ya sé porque voy en esa nube, porque me siento como una niña, una niña encaprichada de su juguete preferido y que no lo puede soltar y que solo lo quiere para a ella, nadie más lo puede tocar, porque es solo de ella. Como esas niñas que sueñan que pueden volar y que todo es posible cuando encuentras el amor. Ag, pero que rabia me da. Saber que estar enamorada es sentirme como una niña, y que a todo el mundo le gusta sentirse así, como una niña que eras antes hace unos años y que añoras. Saber que el amor es fugaz, que va y viene, sin rumbo... hasta que sabes que ya encuentras la dirección correcta, ese rumbo que quieres seguir, que te da motivos para entregarte y dejarte llevar...pero en el camino te encuentras un STOP. Tienes que dar la vuelta. Que mala pata la verdad, dar la vuelta y dejar tus ilusiones ahí, en ese camino, porque sabes que si te las llevas contigo, con ellas no harás nada.
Puede que sea una niña encaprichada, pero lo que sé es que no es de un príncipe, es de una persona normal, de esas que te encuentras por el camino sin darte cuenta y de un día para otro sientes que es ese "príncipe de tus cuentos ingenuos". Que sabes que no es el destino, que sabes que es el amor que toca tu puerta y sin darte cuenta, nos abre el camino.

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